Claude Lévi-Strauss y sus aportes a la antropología contemporánea - La Jornada Guerrero
Usted está aquí: martes 10 de noviembre de 2009 Opinión Claude Lévi-Strauss y sus aportes a la antropología contemporánea

JUDITH SOLÍS TÉLLEZ

Claude Lévi-Strauss y sus aportes a la antropología contemporánea

Claude Lévi-Strauss, uno de los grandes antropólogos contemporáneos, falleció recientemente el 31 de octubre (el próximo 28 de noviembre cumpliría 101 años de edad). Con su muerte se pierde a la persona, no sus ideas.

La influencia del pensamiento de Lévi-Strauss sigue permeando la antropología actual. En Antropología estructural (1958) nos introduce en su método. Para él las relaciones sociales son la materia prima empleada para la construcción de los modelos que ponen de manifiesto la estructura social misma. Ésta no puede ser reducida, en ningún caso, al conjunto de las relaciones sociales observables en una sociedad determinada:

“Sin reducir la sociedad o la cultura a la lengua, cabe iniciar esta “revolución copernicana” […] que consistirá en interpretar la sociedad en su conjunto en función de una teoría de la comunicación. Ya hoy, esta tentativa es posible en tres niveles: porque las reglas del parentesco y del matrimonio sirven para asegurar la comunicación de las mujeres entre los grupos, así como las reglas económicas sirven para asegurar la comunicación de los bienes y servicios, y las reglas lingüísticas, la comunicación de los mensajes.” (Lévi-Strauss, 1958: 123)

Lévi-Strausss sigue de esta manera la propuesta de Ferdinand Saussure y es otro de los autores que ven a la cultura desde el punto de vista de la comunicación a través del intercambio y por ende desde la perspectiva semiótica.

Uno de los aportes de la antropología estructural se da en el análisis de los mitos. En donde se procede desde la descomposición en las partes mínimas del discurso (los “mitemas”) para llegar a una compresión de su sentido o de su significación como contenido complejo.

En El pensamiento salvaje, Lévi-Strauss (1997[1962]) defiende el razonamiento comúnmente llamado “primitivo”, la capacidad de abstracción para denominar una gran cantidad de elementos del mundo natural. Reivindica el esfuerzo taxonómico de diferentes etnias para identificar una amplia gama de plantas y animales. “Toda clasificación es superior al caos; y aun una clasificación al nivel de las propiedades sensibles es una etapa hacia un orden racional”. Demuestra que, en contra de lo que decía el funcionalismo, el pensamiento primitivo no está motivado por la utilidad. “Porque se conocen las cosas son útiles”. Lo que tiene el pensamiento salvaje es una lógica con un valor importante, muy valioso, distinto de la ciencia moderna occidental. Las diferencias entre pensamiento mágico y científico no se dan “por la clase de operaciones mentales que ambas suponen, y que difieren menos en cuanto a la naturaleza que en función de las clases de fenómenos a las que se aplican, sino que éstas se establecen a nivel de sus resultados teóricos y prácticos”. (Lévi-Strauss, 1997[1962]:30) El argumento fundamental del pensamiento salvaje es que el pensamiento mítico-mágico es un sistema lógico completo, con poder para clasificar, entender, catalogar y producir nuevos conocimientos.

En Las estructuras elementales del parentesco (1985) hace una comprobación teórica y etnográfica acerca de que el sistema del parentesco tiene como estructura básica cuatro elementos: hermano, hermana, padre e hijo. Entre estos elementos existen tres tipos de relaciones humanas que son fundamentales para entender la “estructura elemental del parentesco”: las relaciones de consanguinidad (entre hermano y hermana), las relaciones de alianza (esposo-esposa) y las de filiación (padre-hijo).

En Raza e historia (1997 [1979]) afirma que: “en el estado actual de la ciencia, nada permite afirmar la superioridad o la inferioridad intelectual de una raza en relación con otra, aunque sólo fuera para restituir subrepticiamente su consistencia a la noción de raza”, demuestra que los grandes grupos étnicos que componen la humanidad han aportado, en tanto que tales, contribuciones específicas al patrimonio común.

Juan Castaingts en Un homenaje a Claude Lévi-Strauss sintetiza el pensamiento de Lévi-Strauss en dos ideas: códigos e intercambios. Aclara que entre ambas existe una relación de correspondencia, no de independencia, “ya que todo código implica una estructura de intercambio simbólica y el intercambio sólo se puede dar en el interior de una estructura social. De esta manera, el código y el intercambio no son más que los resultantes de la estructura en que se encuentran inmersos, pero que a su vez, constituyen el marco estructural a través del cual podemos determinar el proceso social y conocer al hombre como actor de mismo. El pensamiento del hombre, incluso en su ubicación mítica que es una de sus expresiones más excelsas, se convierte en objeto de estudio. En la variabilidad aparentemente infinita del mito, el investigador busca encontrar relaciones de oposición y de transformación, para dar cuenta de la estructura del pensar.” (Castaingts en Jáuregui y Bies-Marie Gourio (Editores) Palabras devueltas. Homenaje a Claude Lévi-Strauss, coedición SEP/IFAL/CEMCA/INAH, México, 1986)

Sea este breve recorrido por su obra un mínimo homenaje a la memoria de Claude Lévi-Strauss, que en paz descanse. n

 
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