Declarada muerta oficialmente, la laguna de Nuxco revivió con las últimas marejadas - La Jornada Guerrero
Usted está aquí: sábado 19 de septiembre de 2009 Regiones Declarada muerta oficialmente, la laguna de Nuxco revivió con las últimas marejadas

La contracorriente marítima ecuatorial tomó fuerza en julio y dejó personas desaparecidas

Declarada muerta oficialmente, la laguna de Nuxco revivió con las últimas marejadas

Toxicidad en el estero por descargas de basura y químicos había matado fauna, expone funcionaria

RODOLFO VALADEZ LUVIANO ( Corresponsal)

“Todo ocurrió como si fuera un milagro, que ahora nos permite salir adelante pescando, lo que por más de 25 años no habíamos podido hacer, porque en la laguna (Nuxco) ya no había vida”, dijo el pescador José de la O Bailón, al narrar como gracias al paso de la corriente marítima ecuatorial, que provocó olas de gran altura, retornó la vida hasta estas aguas.

Ahora, los habitantes del lugar vuelven a dedicarse a esa actividad productiva en las aguas de la laguna, misma que es presa de la ambición desmedida de los pescadores de otros lugares, que acuden al sitio a capturar productos para venderlos fuera de ahí, lo que afecta las ganancias locales.

Al salir del lugar en su pequeño cayuco, De la O Bailón explicó que las olas producidas por el fenómeno natural en los litorales mexicanos originó que por su fuerza, las aguas del mar llegaran hasta la laguna sin necesidad de abrir la barra, lo que permitió a miles de larvas de peces, como robalos, carpas, lisas y principalmente camarón, empezar a reproducirse en el estero, que según estudios hechos por la Secretaría de Salud a través de la Coordinación Regional de Regulación Sanitaria, habían dado por muerta la vida en el cuerpo de agua.

De acuerdo con la titular de la coordinación regional, Anabel Benítez Zamora, las causas de la inexistencia de fauna en el lugar se debe a la excesiva contaminación en el fondo del cuerpo de agua, provocada por basura, productos químicos de fumigación, baterías de automóviles así como desechos tóxicos, que poco a poco acabaron con la existencia del tapache, un molusco parecido al mejillón y que habita en el fondo, mismo que tiene la función de filtrar el agua para purificarla y permitir la vida marina.

Sin embargo, el fenómeno marino provocó que de nuevo la vida regrese a la laguna, lo cual, dijo De la O Bailón, despertó un gran entusiasmo entre la población de la comunidad de El 20, que habita cerca de sus aguas y que tradicionalmente hacían de la pesca su sustento económico.

En el recorrido hecho por el sitio, se pudo ver en la entrada de la población –ubicada a 20 kilómetros de la cabecera municipal– a varios comerciantes ofreciendo camarón a 40 y 50 pesos el kilo, lo que aseguró De la O Bailón, ya lo toman como una actividad comercial que les permite llevar dinero a sus casas, además de que el resto de los productos que logran pescar los expenden por las mañanas en los mercados de las comunidades vecinas, como Nuxco, Tenexpa, Villa Rotaria, Tecpan o San Luis San Pedro.

“Queremos ser cuidadosos con los animales, por eso nos organizamos en cooperativas y no permitimos que se abuse de la pesca, sólo se permite obtener el producto necesario para consumir en los hogares y un poco mas para vender fuera de la localidad”, precisó el pescador.

Llamó a las autoridades municipales para que les ayuden a cuidar los productos que se obtienen de la laguna, pues informó que debido al fenómeno muchos pescadores foráneos vienen a querer pescar, “para llevarse el producto a otras partes, lo que originará que se termine la producción de nuevo y que no obtengan ganancias los que vivimos aquí”, puntualizó.

Indicó que los únicos pescadores que pueden venir a la laguna son los originarios de las comunidades vecinas de Nuxco, Los Tarros, La Gloria y La Zarza, “pero de ninguna otra parte más”.

“Ahora que regresó el tiempo de abundancia debemos ser cuidadosos y no exagerar”, manifestó De la O Bailón al ayudar a otra de las pequeñas embarcaciones que arribaban a la orilla después de una jornada larga de pesca, la cual por lo regular es de siete u ocho horas.

 
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