De gallos y zancas - La Jornada Guerrero
Usted está aquí: domingo 19 de julio de 2009 Opinión De gallos y zancas

SALOMÓN GARCÍA JIMÉNEZ

De gallos y zancas

La rebeldía de Cabañas se llama un corrido dedicado al guerrillero legendario, que pasó su infancia en El Porvenir y en San Martín de las Flores, ambas, comunidades ejidales pertenecientes al municipio de Atoyac. Así pronuncia el estribillo de ofensiva: “Les grita Lucio Cabañas: / ¡Voy a darles la batalla! / Yo no le temo al gobierno, / también traigo buenas armas. / Yo represento a Genaro / y he de morir en la raya. / ¡Y arriba Lucio Cabañas!” . De este estilo eran los corridos que componía el también atoyaquense Rosendo Radilla, por cierto, motivo de su detención y desaparición forzada por el Ejército (todavía impune), en aquellos funestos años setenta.

Hablemos hoy de valientes y de amigos, tratando de dilucidar los dos vocablos de la jerga y modismos guerrerenses del título dominguero. Con la finalidad de ser gallos y tratarnos de y como zancas. Explicar los conceptos de luchar con fiereza o con afabilidad; poner ejemplos de una u otra cualidad con ciertos héroes de la historia, de paso las efemérides que se acercan. Y para sacarle un poco la vuelta al clima político y a la canícula que ya comienza, pues traslapo en esta entrega unos recuerdos de corridos, estoy seguro que ustedes asiduos lectores de La Jornada Guerrero los trovarán en sus versiones completas, con suerte y con la convivencia y hasta nos volvemos zancas.

Vámonos a la parte lingüística de esta colaboración, al modo de hablar el español en nuestro estado sureño; me refiero específicamente a los términos gallo y zanca, ambos adjetivos, de uso muy extendido en la Costa Grande, y muy de los campesinos, inclusive de los más pobres, más amistosos y con mayor conciencia social.

La locución gallo. No, no se trata de gallos de pelea ni de galleros, es una manera popular de decir amigo o compañero. Y lleva un tono, un reconocimiento de valentía y cierta carga de machismo en favor del aludido interlocutor o tercera persona. Puede tratarse de un sencillo saludo: “¡qué pasó gallo”, “¿cómo te ha ido?” O nuestros respetos hacia un protagonista sedicioso sin principios o temerarios insurrectos con causa: andan buscando a esos gallos.

Es famoso el corrido de La mula bronca, van dos segmentos: “Un día viernes en la mañana / llegó el de La Superior. / Le dijo Pifanio a Beto / quiero que vayas conmigo, / voy a Cuajinicuilapa, / voy a hablar con un amigo: / voy a traer mi pistola / que fui a arreglar el domingo. / Los de La Motorizada / se salieron derrotados. / Porque quedaron tres muertos / y dos se fueron baleados. / Hasta la vez no han volvido / a perseguir a esos gallos”.

Gallo jugado o sentirse muy gallo, es alguien con experiencia en alguna cuestión. Es un hombre bragado, el que se conduce o lucha con impetuosidad y fiereza, lo que se dice un valiente. Gallos muy finos o de traba se dan pocos, de las biografías que yo conozco podría llamar verdaderos gallos y “meter las manos a la lumbre” por los siguientes luchadores sociales de diferentes épocas y lugares: Pancho Villa, Ho Chi-Minh, Fidel Castro, Carlos Marx, Benito Juárez y Lucio Cabañas.

Por cierto y hablando de efemérides, hoy es el cumpleaños de Rafael Sebastián Guillén Vicente, el subcomandante Marcos, líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que irrumpió en el Chiapas indígena en 1994. Si la Secretaría de Gobernación e inteligencia militar no están errados –digo en su ficha de identificación–, Marcos estará acabalando 52 años de edad. Y por ello se merece una felicitación ¿por qué no? Su año de nacimiento –según los pronósticos chinos– corresponde a gallo, pero todavía está por verse su comportamiento como para encasillarlo junto con los enérgicos y firmes del párrafo anterior.

Pero abundan más los que refieren hechos trágicos, como el personaje del alias La Gallinita que así menciona: “Llegando a Azoyú, Guerrero / se dirigió a una cantina. / Empezó a tirar balazos, / ya no estimando su vida: / –quizá sepa el comandante / que ya llegó La Gallina. / Ya me voy a despedir, / ya se me está haciendo tarde. / Ya les canté este corrido / del hombre que no es cobarde: / se llama Enemesio López, / un gallo de Costa Grande”.

Acerca del adjetivo zanca, hace unos días una dama que leyó una de mis notas anteriores me pidió profundizar más sobre esta voz guerrerense. La incisiva dama –de esas que no se quedan con dudas–, decía que ella había escuchado que el origen de zanca tenía que ver con Zihuatanejo, ¿quizás por lo de la letra zeta? Le expliqué que yo por lo menos en cinco décadas no había escuchado tal aseveración sobre esta jerga; que consulté en diccionarios de latín y náhuatl y no encontré parangón alguno.

Lo que sí se puede afirmar más categóricamente al revisar el diccionario de la Real Academia Española es que zanca es pierna, y que en los sentidos figurado y familiar representa “pierna del hombre o de cualquier animal, sobre todo cuando es larga y delgada”. En Guatemala se le dice zanca a un cojo.

El despectivo zancajo –coloquial y en desuso–, se detalla como “persona de mala figura o demasiado pequeña”. Yo me figuro que a mediados del siglo XX, zanca se empleó como el despreciativo zancajo, y décadas después adoptó la seriedad o “formalidad” de amigo, compañero o camarada, tal y como lo hablamos y la significación que le damos en las dos costas y en Acapulco. Sigamos investigando.

Filadelfo Robles y Pedro Chicharrón, son otros dos protagonistas valientes, de Costa Chica, merecedores de coplas: “Ese Filadelfo Robles / tenía la sombra pesada. / Cuando andaba con su gente, / ni los perros le ladraban. Dicen que Don Filadelfo / tenías líos con el gobierno. / Los caciques de su pueblo / también lo querían lograr...” El otro caso pendenciero: “Ese Pedro el Chicharrón / era hombre y no se rajaba. / Le decía a sus compañeros / que hasta risa le causaba; / que si el gobierno le caiba, / con el gobierno peleaba”.

Un zanca es básicamente cordial y pacífico. Es un mancebo –dijeran los de la sierra de Tecpan–, un hombre joven y también un amigo; quizás viene del náhuatl macehual, “hombre sencillo, merecido por Dios”. Pero cuando no se puede menos, los zancas tienen gran determinación en diferentes campos. Enlisto seis de esos decididos de respeto: Jesucristo; Albert Einstein y Emiliano Zapata que nacieron en 1879; Vicente Guerrero y Simón Bolívar, ambos surgieron en el año 1783, y Daniel Viglietti del 1939. El 24 de julio es el natalicio de Bolívar y Viglietti.

De Acapulco y Costa Grande, también se han escrito cosas de historia, como el Corrido de los Escudero que relata: “Voy a cantar un corrido / por desgracia de millares, / porque él corregía las leyes / civiles y militares. / Don Juan R. Escudero / fue compañero e Vidales”. Y de pasión en la zona Norte, un zanca que se enamoró de la Modesta Ayala, así se describía: “Soy un hombre que busca trabajo, / vivo errante como un pasajero. / Mi camisa es de manta rayada, / mis huaraches de tres agujeros”.

Hablarse de zanca, aparte de afecto, implica un mayor compromiso político que el calificativo gallo, a pesar de que muchas veces se emplean como sinónimos. No es lo mismo un saludo de “quiubo zanca”, que oír el rumor: “...que ya andan los zancas por la sierra”.

Este es el final de un corrido demasiado popular: “Por eso no hay que confiar / de compadres ni de armas. / El que tenga sus cuestiones, / que no se ande por las ramas. / Porque los hombres se mueren, / aunque sean de grande fama. / Mataron a Simón Blanco, / que era un gallito de traba. / Era un gallazo muy fino, / que el gobierno respetaba. / Él con su treinta en la mano, / Simón Blanco se llamaba”.

Más acontecimientos para un día como hoy: 1814, nace Samuel Colt, inventor del revólver, en Hartford, EU. 1525, Martín Lutero es excomulgado. 1835, llega al Perú el naturalista inglés Charles Darwin. 1979, triunfo de la revolución sandinista en Nicaragua. Y para mañana 20 de julio: 1810, Independencia de Colombia (de España), y 1970, llega la humanidad a la Luna. n

salomongj@hotmail.com

 
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