N1H1: la influencia de la influenza - La Jornada Guerrero
Usted está aquí: martes 5 de mayo de 2009 Opinión N1H1: la influencia de la influenza

JOSÉ RAMÓN HERNÁNDEZ BALANZAR

N1H1: la influencia de la influenza

Ante el bombardeo de información sobre los riesgos y medidas preventivas que la sociedad en general debe de tomar, debido a la contingencia de salud pública por el brote de influenza humana, hoy conocida también por influenza de Norteamérica, nuestro país y otros países se enfrentan también a un asunto de conducta, conciencia y discriminación en las relaciones entre los seres humanos. Por supuesto que al interior de México este hecho no es ajeno, en estos días se ha revivido una añeja percepción y pensamiento que se ha dado por los que habitan la provincia sobre los que habitan la capital del país, estos últimos mejor conocidos muchas veces peyorativamente como chilangos.

Me sorprendió mucho escuchar en estos días las declaraciones discriminatorias y reiterativas de la autoridad municipal en el sentido de solicitar a los capitalinos mejor quedarse en el Distrito Federal y abstenerse de visitar Acapulco porque no permitirían –con mano dura porque no les tiembla la mano–, que algún chilango llegase al puerto con el virus de la influenza. Si bien es cierto que aunque estamos en una etapa de emergencia y alerta máxima necesaria ante la propagación del virus, considero desafortunadas e incendiarias este tipo de declaraciones, y peor aún de pensamiento sobre los habitantes del Distrito Federal.

La autoridades, particularmente la municipal debiera asumir su encargo con mayor responsabilidad y no con oportunismo ante los acontecimientos que se presentan. Acapulco tiene su fortaleza en su actividad turística por los escenarios de belleza natural que tiene, más allá de los servicios que la autoridad ofrece tanto a los visitantes como a los acapulqueños. Es triste para muchos, tanto para quienes somos originarios de este lugar como para los que nos visitan, ver como la ciudad no sólo en estos días por la influenza, sino constantemente es un foco de infección en materia de salud por la acumulación de basura al aire libre y en muchas ocasiones, obstruyendo el paso a los peatones en muchas de las calles o avenidas de nuestro puerto, contenedores que derraman basura por ser insuficientes en volumen y por un deficiente servicio de recolección de basura. La falta entre nosotros de una cultura de salud y de mostrar una imagen limpia en el resto de la ciudad, me refiero fuera de la avenida Costera es una corresponsabilidad entre las autoridades y la sociedad acapulqueña. Es falta de una cultura de respeto y buena convivencia, es increíble ver cómo muchas personas, sin pena alguna se orinan a plena luz del día en las calles, sin importar que niños o mujeres transiten a unos cuantos pasos de ellas. Ejemplos: el zócalo, La Quebrada o Sinfonía del Mar, alrededor del edificio del antiguo ayuntamiento y afuera de mi casa sobre mi auto y mi pared, y quizás algunos otros lugares más también en la Costera. Basta con ir de compras a nuestro agonizante Mercado Central para observar las costras de mugre sobre pisos y pared, o ver cómo se encuentran las desembocaduras al mar de los cauces y ríos naturales del puerto, taponeadas por enormes cantidades de cascajo y flujo de aguas negras, ¿será también todo lo anterior fuente de infección?, ¿tenemos que culpar a los chilangos también por ello?

Sirvan las influencias de la influenza para reflexionar, no sólo por lo que es sensasionalista, pensemos y actuemos de fondo, congruentes con nuestros hechos siempre y no sólo por quedar bien o por el beneficio de unos cuantos. Acapulco vive del turismo, vive de los acapulqueños, vive de los visitantes de muchas partes de México, Acapulco también vive de los chilangos.

El virus de la influenza no es privativo ni es un gen de los chilangos o de los mexicanos, todos estamos expuestos, es cerrado e ignorante el pensamiento en cualquier parte del mundo querer aislar o tratar como entes raros a los capitalinos fuera de la ciudad de México o fuera del país a los mexicanos. Hoy más que nunca tenemos que pensar de manera unida, hacer sinergia entre autoridades y sociedad para que México como en otras ocasiones de gran desgracia o de gloria, salga adelante por el bien de todos, porque somos una raza fuerte, que más allá de querer mostrarle a otros países su equivocada percepción, nos mostremos a nosotros mismos que somos capaces de cambiar al mundo por la pureza de la sangre que corre en las venas de los mexicanos.

 
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