A 14 años de su muerte, recuerdan a Benita Galeana, eterna defensora de las mujeres - La Jornada Guerrero
Usted está aquí: domingo 19 de abril de 2009 Sociedad A 14 años de su muerte, recuerdan a Benita Galeana, eterna defensora de las mujeres

Artistas rememoran en San Jerónimo su vida y obra

A 14 años de su muerte, recuerdan a Benita Galeana, eterna defensora de las mujeres

RODOLFO VALADEZ LUVIANO (corresponsal)

San Jeronimo, 18 de abril. “Benita Galeana Lacunza, una mujer que adoptó a la libertad como su bandera y murió defendiéndola, como parte de sus ideales que la llevaron a múltiples intentos por desterrar el yugo opresor del machismo en contra de la mujer mexicana”, opinó la presidenta de la Asociación de Mujeres de Prensa en Guerrero, Elsa Zamora, sobre una de las mujeres más reconocidas en México a 14 años de su muerte.

Poetas, escritores, políticos y artistas recordaron a la integrante del Partido Comunista de México con un encuentro cultural en su tierra natal San Jerónimo, encabezado por el alcalde Ricardo Barrientos Ríos y la directora general de acciones prioritarias de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso), Esther Abarca Ramos, como representante del gobernador Zeferino Torreblanca Galindo.

La funcionaria estatal fue criticada por los asistentes, debido a que en su intervención dijo que Galeana Lacunza fue tataranieta de Hermenegildo Galeana, cuando es sabido que el héroe de la Independencia no tuvo hijos.

En la ceremonia, a la que asistieron unas 100 personas, participaron artistas como el profesor Humberto Ibarra Luna, reconocido poeta, pintor y declamador, quien preparó poemas de su autoría dedicados a la homenajeada.

Al narrar su biografía, Elsa Zamora dijo que la luchadora social nació de la unión de Genaro Galeana y Aurelia Flores un 10 de septiembre de 1907 en San Jerónimo; conoció la orfandad a temprana edad, la que suplió su hermana Camila en Acapulco.

Tras varios intentos de huir a la capital en busca del éxito deseado, llegó al Distrito Federal donde trabajó como sirvienta y más tarde en El Viejo Jalisco, un cabaret blanco, sin droga ni bebidas alcohólicas, donde sólo se tomaba té y en el que conoció al que sería su esposo, e influyente determinante en su vida futura, Manuel Rodríguez, militante del Partido Comunista, –clandestino en los años 30 y 40– militancia que compartió con personajes como José Revueltas, Juan de la Cabada, Valentín Campa y Miguel Angel Velasco, entre otros.

Zamora recuerda que Benita Galeana fue una mujer de gran belleza, nunca fue a la escuela, no sabía leer y escribir; con su esfuerzo personal logró aprender algunas letras, pues rodeada siempre de intelectuales “su orgullo no le permitía quedarse atrás”. Tuvo una hija de nombre Lilia que falleció a los 26 años, y crió después a seis niñas: Antonieta, Gudelia, Abigail, Eustolia, Ibelia e Italusa.

Recordó también como en 1927, Galeana Lacunza ingresó al Partido Comunista y se convirtió en una incansable luchadora social. Durante el gobierno de Plutarco Elías Calles fue terriblemente reprimida en sus enfrentamientos cuerpo a cuerpo con el Ejército y encarcelada en 58 ocasiones. Fuertemente influenciada por la filosofía de José Stalin al ascender al poder de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Benita apoyó al presidente Lázaro Cárdenas en la nacionalización del petróleo y de los ferrocarriles.

En la década de 1930 participó en el Frente Unico Pro Derechos de la Mujer, organismo pionero en la defensa del voto femenino y que fundaron en 1935 Frida Kahlo, Adelina Zendejas, Matilde Rodríguez Cabo, Consuelo Uranga, Esther Chapa, Clementina Parra, Alicia Reyes y Sara Miranda, entre otras. Su trabajo allí la convirtió en una de las activistas más importantes en la lucha por la reivindicación de la igualdad de derechos políticos.

Sus múltiples amoríos fueron determinantes para abrirse paso en su vida personal, política y social: “un romanticismo que compartía con su moral comunista, dar por igual a todos”, expresó Zamora.

La mujer –añadió– organizó varios sindicatos y huelgas, apoyó los movimientos ferrocarrilero, campesino y magisterial. Junto con su hija Italusa participó en el movimiento estudiantil de 1968, apoyando a los alumnos de la Vocacional Cinco, a quienes llevaba comida, medicinas e infiltraba recados; en su tierra apoyó moralmente los movimientos guerrilleros de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez.

Comunista de principio a fin, Benita rechazó el imperialismo, lucha que la llevó a conocer a líderes de la talla del presidente de Cuba, Fidel Castro –entrevista fue publicada en el periódico La Jornada– y el 12 de diciembre de 1989 fue condecorada por el general Manuel Antonio Noriega, “el hombre fuerte de Panamá”.

Su nombre, agregó Zamora, fue reconocido por el entonces gobernador de Guerrero, José Francisco Ruiz Massieu con la medalla Antonia Nava de Catalán y le ofreció una pensión vitalicia, la que Benita rechazó diciendo vía telefónica: “todavía tengo para lentejas y frijoles”.

La escritora de los libros Benita (1940) –su autobiografía–, El peso mocho (cuentos 1979) y Actos vividos, murió el 17 de abril de 1995 a los 88 años.

 
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