Vegetales nutritivos ancestrales - La Jornada Guerrero
Usted está aquí: domingo 29 de marzo de 2009 Opinión Vegetales nutritivos ancestrales

SALOMÓN GARCÍA JIMÉNEZ

Vegetales nutritivos ancestrales

La frondosa hierbabuena que sembramos se secó / la pasión de ayer morena poco a poco se acabó / sólo la alegre chilena que cantamos se sanó”. Así comienza La hierbabuena, que trova Susana Harp, La Milpa y muchos otros grupos.

En Guerrero contamos con ciertos recursos alimentarios tradicionales del reino vegetal. Muchas especies de arbustos comestibles, frutos de árboles incultos, camotes y hongos. En este domingo quisiera poner énfasis en las hierbas que nuestros antepasados ya incluían en su dieta, para que hoy las sigamos sembrando y consumiendo, por nuestro propio bien.

Estamos en medio de una crisis económica global, la provocaron en Estados Unidos los que nunca se llenan con el dinero. Como ya es conocido, los ricos y políticos no pasan hambre, ya sabemos cómo se las gastan. El pueblo es el que la sufre. No obstante, tenemos que hacer algo por la autosuficiencia alimentaria, darles de comer a los hijos, luchar por lo suplementario a las tortillas y frijoles.

Hipócrates, padre de la medicina en la antigua Grecia, decía: “que tu alimento sea tu medicina”. Se refería a que lo que comemos, nos nutre y nos cura a la vez. Por ejemplo: el epazote en los chilaquiles como antihelmíntico; las semillas de calabaza o el coco asado que dan muchísima energía, ayudan a expulsar a la solitaria o Tenia solium de los intestinos; la hierbabuena (Mentha piperita L.- Labiatae) para el caldo de res y contra indigestión; o la hoja santa que da la sazón al caldo de acamayas (camarón de río) y sus emplastos curan la distensión abdominal.

En esta ocasión me dirijo a ustedes como médico, para hablarles como quien dice “poco pero bueno”, recomendarles sanas comidas. Convertir en consejos nutricionales y rescate cultural las contadas líneas concernientes a siete alimentos “tesoro” –digo yo– que han contribuido a mantener la vida y la energía de los pobladores originarios, desde tiempos prehispánicos.

Tales especímenes valiosos son: el guaje, la pipisa, la yerbasanta, el chipile, el camote de palo, el ñame y el jengibre. Los dos últimos son tubérculos de origen asiático, mientras que el camote de palo o yuca el pueblo guaraní (Paraguay) lo ha consumido desde tiempos precolombinos, hace unos 2 mil años.

Espero que nuestros lectores tomen muy en serio lo aquí planteado, para que lo compartan con sus familias.

Guaje

Uaxin en náhuatl, cal cwaa’ en amuzgo. La especie comestible es la llamada guaje manso o Leucaena esculenta (Moc. et Sess) Benth. Leguminosa. El árbol crece silvestre hasta siete metros de altura, se distribuye en casi todo el estado. De la legumbre se comen sus retoños tiernos, fruto y flores. Se abre la vaina con cuidado y se atrapan gradualmente las pepitas verdes con la boca. Y los puedes disfrutar por manojos, echarle semillas al guacamole, a la salsa de molcajete y a los frijoles. Cien gramos contienen: proteínas 8.7 gramos; carbohidratos 13.7 gramos y calcio 158 miligramos.

Pipisa

o

pipicha

Porophyllum calcicola Rob. et Greenm. Planta herbácea comestible, especie silvestre del papaloquelite o Porophyllum tagetiodes. De hojas alargadas y olorosas, flores en cabezuelas. De una planta sazona se obtiene mucha semilla, que se siembra a voleo. Sus hojuelas se desinfectan en salmuera y así se mastican. En mexicano se le designa atlapantsin. Existe una especie de pipisa montaraz, de hojas y tallo lívidos, ésta no se come.

Yerbasanta

, hoja santa,

acuyo

o

tlanilpa

Arbusto de unos 2 metros, de hojas grandes acorazonadas aromáticas, flores pequeñas como cordoncillo. En Guerrero, tropical y templado, comemos más el cañuto de la Piper sanctum (Miq.) Schl. Piperácea. Por su fibra, vitaminas y minerales, se considera más nutritiva que las espinacas. Con la hoja santa se envuelven pescado, carne o tamales, es condimento típico para los frijoles, el pipián y el pozole. El té en ayunas calma el asma bronquial. En el sureste de México se registra la Piper auritum.

Por toda la Costa Chica se canta y baila con gusto La yerbasanta, chilena que inicia así: “Sin duda la yerbasanta / que a la comida le da el sabor. / Pero más me gustas tú / trigueña por tu color, / más sabrosa que el cilantro, la yerbabuena y el candó”.

Chipile

o

chipilín

Crotalaria longirostrata Hook. et Arn.- Leguminosa. Arbustito de 1 metro con hojas de 3 foliolos oblongos ovalados de 1.5 centímetros. Flores amarillas con forma de gallinitas, da vainas infladas. Los retoños hervidos son comestibles, “saben a suculento caldo de carne” y más si se les agrega limón y chile verde criollo.

Camote de palo,

yuca

o

mandioca

Tubérculo de aspecto leñoso y pulpa blanca con grandes propiedades alimenticias. Nombre científico: Manihot esculenta Gantz. Al arbolillo de unos 3 metros también se le llama huacamote, casave, camote blanco y camote de vara. De él se extrae la tapioca, fécula para sopas, atole y pan. Valor nutricional: hierro, proteínas, carbohidratos, grasa, fibra, calcio y fósforo.

Ñame

Voz del Congo, Africa. Planta trepadora, de tallo alado, hojas redondas acorazonadas, florcitas verdosas en espiga, unisexuadas. La raíz es voluminosa y comestible, lo mismo que los cientos de camotitos colgantes que suele producir en los climas cálidos. Su nombre científico: Dioscorea alata L.- Dioscoreáceas. Existe la especie silvestre Dioscorea villosa, cuyo ingrediente activo es la diosgenina.

En Costa Grande el bejuco se conoce como camote de uva; en Xochistlahuaca le dicen camote de China; bejuco de culebra en Oaxaca; cabeza de negro o shacshacat-tletlácat (lengua totonaca) en la región de El Tajín, Veracruz. En japonés la enredadera se llama tororoimo y yamaimo. Es un producto básico para el consumo humano.

A los tubérculos se les quita la cáscara, y así crudos se pueden digerir. Igual se hierven y cuecen como la papa y se prepara en ensaladas y sopas caldosas, entre muchos guisos. Su forma clásica en Japón es rallar su carne cruda y lograr una consistencia pegoste que combinada con arroz caliente y salsa de soya, se convierte en un manjar. Su valor nutricional: almidón, vitaminas B1, B2 y C, Potasio, Calcio, enzimas digestivas y mucílago.

Utilidad clínica: alivia la regla dolorosa, menopausia, reumatismo, desnutrición, obesidad, osteoporosis, diabetes, cáncer, colitis, estreñimiento; se dice que disminuye el colesterol y que las personas con tendencia de baja energía lo deben tomar. Guerrerenses: coman ñame, no tengan miedo, no se van a envarbascar.

Jengibre

o

ajengibre

Zingiber officinale Rose. Zingiberáceas. Crece menos de 1 metro y da un rizoma digitado de sabor dulce-picante (gingerol), flores amarillas con el labio superior purpúreo. En la sierra de Guerrero existe una especie silvestre de bulbo, pequeño y picoso. Una guarnición de 100 gramos proporciona: 196 calorías; proteína 1.6 gramos; fibra 0.9 gramos; calcio 44 miligramos; fósforo 66 miligramos; hierro 1.8 miligramos; tiamina 0.02 miligramos, riboflavina 0.06 miligramos, niacina 0.7 y ácido ascórbico 2 miligramos.

Es saborizante y estimulante del apetito, si fríen un pescado “al mojo de jengibre” se convencerán. Igual en lo medicinal, la infusión contra la flema en los bronquios y el “latido”.

Esto es sólo una forma de combatir el hambre, hay que continuar luchando y cantando: “Me despido pero vuelvo a demostrar lo que valgo / y hablarles no tengas miedo que aquí tienes mi respaldo / ahora es cuando hierbabuena les has de dar sabor al caldo / Que me voy me voy me voy, que me voy de aquí / tú pensando en que me voy, yo pensando en ti”.

salomongj@hotmail.com

 
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