Bar Rasta, la tierra prometida entre el extenso desierto citadino - La Jornada Guerrero
Usted está aquí: sábado 14 de marzo de 2009 Cultura Bar Rasta, la tierra prometida entre el extenso desierto citadino

Música, comida y bebida ofrece este recinto que funge como centro cultural emergente

Bar Rasta, la tierra prometida entre el extenso desierto citadino

SOL VAZQUEZ

Leonel Caxiola, propietario de Bar Rasta, durante la entrevista con La Jornada Guerrero
Leonel Caxiola, propietario de Bar Rasta, durante la entrevista con La Jornada Guerrero Foto: DAVID NOH COLLI

A la entrada de la colonia Luis Donaldo Colosio se encuentra una gran cantidad de centros comerciales, tiendas de conveniencia, misceláneas y changarros adaptados en el primer piso de las cientos de casas de interés social que salpican esta zona de alta densidad poblacional. Cruzando la calle del bulevar de Las Naciones está el otro lado de esta urbana realidad, donde se erigen los grandes desarrollos turísticos del famoso Acapulco Diamante.

Justo detrás del Walmart y frente a un negocio de autolavado, se encuentra el ya famoso Bar Rasta, que se protege del ir y venir de los taxis amarillos de la colonia y se erige como si fuera un pequeño islote sin mar, rodeado de árboles de plátano, tamarindo y guayaba, y en cuya barra central se mezclan las fotografías, los dibujos, los grafittis y las lámparas artesanales de conchas marinas.

Este bar funciona como un centro cultural emergente que surge cuando las autoridades no saben cómo generar espacios para los cientos de personas que desconocen, o que no pueden trasladarse al centro de Acapulco para disfrutar de la oferta cultural a la que también tienen derecho.

Desde las 3 de la tarde, cuando el calor es intenso y sólo se mitiga con un buen trago, este bar también ofrece una interesante propuesta culinaria, acompañada de reggae, rock de todos los estilos y música electrónica. El próximo 25 de marzo, este centro cumple 8 años de subsistir con el apoyo de cientos de jóvenes surfistas, artesanos, músicos y pintores, pero sobre todo con la fe que su propietario tiene en el deporte y la cultura.

En una conversación especial para La Jornada Guerrero, el surfista y promotor cultural Leonel Caxiola Suástegui, se sienta junto a los reporteros y ofrece con amabilidad una cerveza.

Ocho años

Como son horas de trabajo, tenemos que rechazar la oferta, aunque él insiste. Caxiola, conocido también como el Chicles, quien como buen surfer sólo lleva una bermuda y algunos collares. Se acomoda en la silla para narrar cómo ha generado y mantenido un bar alternativo en el que se da espacio a bandas de reggae y rock, y que recibe a visitantes que buscan algo diferente a lo que se ofrece en bares convencionales.

“El próximo 25 de marzo celebramos el aniversario del bar y también mi cumple. Han sido 8 años de comenzar poco a poco, tratando de ofrecer a la gente algo diferente y estamos orgullosos de lo que se ha logrado porque en este lugar han tocado cerca de 30 bandas. También hemos hecho dos o tres ediciones del tianguis cultural Hydro que organizaba Abraham Chavelas, y el próximo 28 de marzo haremos una audición para contratar una banda que toque de manera permanente con nosotros”, cuenta, mientras nos invita a recorrer cada rincón del lugar.

En el Bar Rasta predominan materiales de la región, tales como el carrizo, bambú y palapas. Se observan colgadas algunas tablas de surf hechas por el propio Caxiola, y hay una serie de árboles frutales al fondo que originan una sensación de frescura y abstracción de esa mancha urbana que se extiende en toda el área. En la entrada principal hay un inodoro que le da un toque irreverente al lugar, en donde a pesar de ser las 2 de la tarde, ya hay clientes degustando una bebida o un platillo de la casa.

A favor de la música viva

El Chicles muestra con orgullo cada rincón de este espacio que probablemente apenas y mide unos 7 por 10 metros cuadrados. Su sonrisa es permanente, su amabilidad es inalterable. Sigue creyendo en la música en vivo como apuesta para el entretenimiento de los clientes que día y noche se trasladan de cualquier punto de la ciudad, hasta llegar a algún bar.

–¿No te resulta más económico contratar un dj que una banda de músicos para animar a tus clientes?

–Puede ser que económicamente resulte más barato pagar a una sola persona que a toda una banda, pero yo sí creo en los grupos de Acapulco. Estoy convencido de que la música en vivo se disfruta mucho, es lo máximo, la verdad, es muy diferente el ambiente que se genera con la música de una máquina, que lo que transmite un grupo tocando en vivo.

A pesar de esto, el Bar Rasta también da una oportunidad a la música electrónica los sábados por la noche: “tenemos aquí tocando a un dj muy conocido en Acapulco que se llama Genaro Argüelles, pero el reggae y la música rock de las bandas siempre tendrán presencia aquí en el bar, no es por lo que te jale, sino por la vibra de la gente cuando se la pasa bien en el lugar. Hay amigos que tocan rock clásico, también hay rock nuevo que tocan las generaciones de ahora, pero el rock los une a todos, siempre están presentes”.

Algunas de las bandas más conocidas que han tocado en este bar, son Orión 18, Supositorios, Akapulkito Reggae, quienes trajeron percusiones y tambores “y prendieron muy bien el ambiente” dice este surfista padre de dos hijas, Nizza y Fátima, de 7 y 4 años.

Taller de tablas de surf

Caxiola combina la administración del bar y la música, con la fabricación artesanal de tablas de surf: “aquí también tengo mi taller, construyo y reparo tablas de surf, vienen muchos chavos a traerme sus tablas o a comprarlas aquí”.

El Chicles se describe a sí mismo como “un surfer de corazón” y agrega que ha vivido en muchos lugares del norte del país pero que le encanta “la onda costeña, lo tropical, lo guapachoso. Ha transitado por Chacahua, Río Nexpa, y en todos estos lugares ha conseguido aprender el estilo y la forma de pensar de la gente, su aportación gastronómica, conocimientos que ha trasladado a la cocina del Bar Rasta: “tenemos una oferta gastronómica compuesta por mariscos y alimentos del mar preparados en diferentes recetas de todos los lugares donde he estado y también tenemos el trago de la casa con chamoy y chiles especiales, por ejemplo, el cebiche que ofrecemos aquí al estilo Mazatlán, Sinaloa, más seco, diferente”.

La cocina alberga un gran mural con el rostro de Bob Marley. Está igualmente decorada con algunas tablas de surf y un djembé que Leonel Caxiola utiliza para amenizar el ambiente mientras atiende a los clientes con un trato personalizado. El lugar está salpicado por detalles o pequeños momentos de la decoración que le dan el toque y el sentido del trópico, de frescura, de libertad.

Las cortinas del baño están hechas de corchos del licor que se sirve en este bar alternativo y en donde se reúnen tanto roqueros como surfistas que aquí se sienten libres para opinar, para salir un rato de la rutina de sus trabajos en los complejos hoteleros, hoy vacíos y para escuchar algo de reggae.

–Me gustaría que se hiciera de nuevo un evento como el tianguis cultural Hydro, porque en esos días se reúnen perforadores, grafiteros, jóvenes artesanos, tatuadores. También han venido pintores y artesanos que hacen grafittis muy buenos o que nos han ayudado a decorar y darle el toque especial al lugar, como son las lámparas del bar, o los cuadros y ellos lo han hecho voluntariamente, sin cobrar un centavo.

La visita concluye y El Chicles recuerda que la celebración de su próximo aniversario será en grande, e invita a las bandas interesadas a presentarse a la audición del 28 de marzo.

 
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