Apolonio Castillo: hombre y leyenda a 52 años de su muerte - La Jornada Guerrero
Usted está aquí: jueves 12 de marzo de 2009 Cultura Apolonio Castillo: hombre y leyenda a 52 años de su muerte

La verdadera causa de la inmersión que lo hizo morir es aún incierta

Apolonio Castillo: hombre y leyenda a 52 años de su muerte

El tecpaneco fue un gran nadador que puso en alto el nombre de Acapulco, recuerdan

HECTOR BRISEÑO

Alejandro Ocampo y Cristina Hernández, sobrino y prima hermana del nadador tecpaneco, Apolonio Castillo, durante el homenaje que recibió en su aniversario luctuoso en la Rotonda de Hombres Ilustres
Alejandro Ocampo y Cristina Hernández, sobrino y prima hermana del nadador tecpaneco, Apolonio Castillo, durante el homenaje que recibió en su aniversario luctuoso en la Rotonda de Hombres Ilustres Foto: PEDRO PARDO

Poco más de 30 personas acudieron al doble homenaje del nadador y buzo tecpaneco Apolonio Castillo Díaz, ayer en Acapulco, a 52 años de su muerte. Primero fue en la plazoleta que lleva su nombre, a un costado del asta bandera en costera Miguel Alemán, y posteriormente en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

Alrededor de su vida y fallecimiento han surgido mitos y leyendas, además de su verdadera biografía, que hace figurar su nombre entre los personajes más sobresalientes del estado.

El cronista de Tecpan, Regino Ocampo Bello, destacó que cinco décadas después de su fallecimiento “no ha surgido otra figura de su talla, de su fortaleza, un hombre valiente y de corazón noble”, y que además “fue primero clavadista de la Quebrada”.

De acuerdo con Samuel Gutiérrez, cronista deportivo de Acapulco, Apolonio Castillo nació el 21 de mayo de 1921, aunque su homólogo, Ocampo Bello aseguró que el tritón tecpaneco nació el mismo día, pero en 1922, y falleció el 11 de marzo de 1957, a los 35 años: “Apolonio nació a 200 metros del río Tecpan y murió a 200 metros del mar, en la Base Naval de Icacos, muy cerca del agua, que tanto quería; después de sumergirse en dos ocasiones, a más de 150 metros de profundidad en el mar”.

Recordaron el motivo de la última inmersión de Apolonio, el acto que le provocó la muerte por su rápida salida a la superficie, que le ocasionó el estallido de los pulmones, fue el rescate de los cuerpos de los turistas estadunidenses Joseph Mitchel y Edith Hallock, asesinados días antes, en el punto conocido como la Yerbabuena, en la bahía de Acapulco, y cuya profundidad aproximada es de 60 metros.

La noticia causó impacto en la prensa nacional e internacional, que solicitaba a los extranjeros no visitar Acapulco, debido a la inseguridad y violencia, hace 52 años.

Si bien es cierto que posteriormente fueron detenidos sus asesinos y asaltantes, descendientes del propio Apolonio aseguraron que los estadunidenses trabajaban para la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su siglas en inglés), y que fueron muertos por agentes del Comité de Seguridad del Estado, conocido como la KGB.

Otras voces indican que el interés de Apolonio era rescatar un gran tesoro envuelto en las ropas de la pareja asesinada, aunque otras informaciones resaltan que él mismo se ofreció a buscar los cuerpos “por el bien de la imagen de Acapulco”.

Los presentes en el homenaje expresaron que la carrera de Apolonio Castillo comenzó en el río de Tecpan, donde cruzaba a nado desde los 8 años; otros dijeron que sus primeras brazadas fueron frente al malecón de Acapulco; y que debido a su porte, presencia y galanura, era solicitado para actuar en Hollywood.

Regino Ocampo, Samuel Gutiérrez y allegados al originario de Tecpan coincidieron en que “fue un gran deportista, buceador y nadador, que puso en alto el nombre de Acapulco, campeón internacional de natación, y actualmente icono de los atletas guerrerenses”.

Víctor Mosso, presidente de la Agrupación de Natación, subrayó que para el surgimiento de leyendas, en cualquier ámbito, “se deben conjugar una serie de factores, circunstancias, momentos y personas muy especiales, pues Apolonio Castillo y Clemente Mejía, tal vez no hubieran alcanzado a ser lo que fueron, sin la presencia de Joaquín de la Peña, su entrenador y promotor.

“Los nuevos iconos de nuestro deporte, comenzarán a ser valorados en 10 o 15 años, pues la huella que dejaron sus antecesores, es muy grande, pero de que hay nuevas figuras, las hay”, aseveró el representante de la natación en la entidad.

En el acto participaron niños de la escuela Apolonio Castillo, quienes entonaron dos poesías.

 
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