Se agravan violaciones de derechos contra policías auxiliares de Acapulco, denuncian - La Jornada Guerrero
Usted está aquí: lunes 9 de marzo de 2009 Sociedad Se agravan violaciones de derechos contra policías auxiliares de Acapulco, denuncian

No gozan de prestaciones en caso de accidente y reciben indemnizaciones bajas, detallan

Se agravan violaciones de derechos contra policías auxiliares de Acapulco, denuncian

ROBERTO RAMIREZ BRAVO

Tiene las dos piernas desechas, la mano izquierda ofrece dificultades para mover los dedos y el cráneo fracturado a consecuencia de tres accidentes de trabajo ocurridos entre 1996 y 1997. No obstante, Tomás Nava Navarrete, policía auxiliar del estado, enfrenta ahora una nueva tragedia: su salario como agente incapacitado –acordado por el Tribunal de Conciliación y Arbitraje– le fue retenido desde hace casi un año por un acuerdo interno del director de la corporación, Hugo Plascencia Vázquez.

Sin embargo, el caso de Nava Navarrete es apenas uno, de una cadena que se agravó desde la llegada de la actual administración, en la que el número de despedidos, según varios de ellos, se ha incrementado.

En otro caso reciente, Juan Carbajal, con 16 años de antigüedad en el trabajo, recibió un chaleco antibalas que le pareció de mala calidad y, decidido probarlo, disparó contra él: los agujeros quedaron a la vista, pero el director en lugar de verificar la falla, despidió al policía.

Sin prestaciones sociales, sin gozar de un día de descanso desde la llegada de Plascencia Vázquez, los uniformados son utilizados para desbrozar la milpa –afirman– del director. A cambio, algo han conseguido: ya cuentan con nuevo armamento, pero si se enferman o se accidentan, deben cubrir sus propios medios los gastos médicos.

La Policía Auxiliar del Estado es un organismo público descentralizado, que depende de la Secretaría de Seguridad Pública. Su principal función, con base en los propios agentes, es asignar la seguridad a empresas privadas, por eso estos recorren la geografía del estado en los camiones repartidores de refrescos, de cervezas o de frituras. Las empresas sólo pagan una cuota a la corporación y se desentienden de responsabilidades.

En estos momentos, explicaron agentes entrevistados, hay uno de ellos que está hospitalizado por un accidente pero ya tiene la amenaza: en cuanto se recupere será despedido. Otros más, que han demandado a la corporación para exigir prestanciones sociales, sobre todo en el rubro de salud, precisaron, han sido despedidos con indemnizaciones de 7 y 8 mil pesos por antigüedades que van de los 14 a los 16 años de servicio.

Un caso ejemplar

El caso de Nava Navarrete está reseñado en el expediente TCA/SRCH/1222/2008 que el Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA) analiza en estos momentos y sobre el cual, pese a que ya transcurrió casi un año, no ha resuelto nada.

El ingresó a la corporación en 1993 y estaba asignado a una empresa refresquera. Un día, en 1996, viajaba en la parte superior del camión repartidor cuando el vehículo chocó contra unas piedras y él salió disparado. Se rompió el cráneo. Sin embargo, sólo recibió curaciones leves en el IMSS porque los policías auxiliares no cuentan con servicio médico. Tres meses más tarde, iba rumbo a la sierra, adelante del Ocotito, arriba de un camión repartidor de la misma empresa cuando el vehículo se desflechó y él salió disparado hacia un huizache. Al menos 10 espinas se incrustaron en su espalda, de las cuales aún conserva una, y se desgarró los tendones de la mano izquierda. Unos amigos lo atendieron en el IMSS, pero sólo lo cosieron y hoy no puede mover la mano.

En 1997, ahora en un camión cervecero, rumbo a Tecoanapa, el vehículo salió de la carretera y al ser arrojado se quebró las dos piernas. Esta vez fue atendido en el Hospital General de Acapulco, con cargo a la corporación.

El 30 de junio de 1999, el TCA, según expediente 28/999, resolvió que debía cobrar su sueldo íntegro como policía incapacitado, y recibir los aumentos que se generaran. Sin embargo, los incrementos no llegaron y el año pasado presentó una demanda laboral para exigirlos.

La respuesta del director Plascencia Vázquez fue constituir un tribunal interno que el 22 de febrero emitió una orden de suspensión del pago; ese mismo día se elaboró una notificación, que supuestamente se le entregó ese mismo 22 cuando el policía “por casualidad” fue a la comandancia; y también se le dio la orden a la comandancia para que se le suspendiera el pago. En el mismo día el TCA que resolvió, además, darlo de baja.

“Es evidentemente irregular: ni todo el procedimiento puede ser en un mismo día, ni puede haber tribunales particulares que echen por tierra una resolución del TCA”, explicó el abogado de Nava Navarrete, Aquilino Ramírez.

Nava Navarrete recibio sus mil 600 pesos quincenales hasta la segunda quincena de abril de 2008, lo que significa, informó, que en realidad los documentos que se presentaron al TCA se elaboraron después y se fecharon todos el mismo día de febrero.

 
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