No más maltrato infantil - La Jornada Guerrero
Usted está aquí: domingo 5 de octubre de 2008 Opinión No más maltrato infantil

SALOMÓN GARCÍA JIMÉNEZ

No más maltrato infantil

Según la ONU, México está en los primeros sitios de países que violan los derechos humanos de los niños, principalmente hacién-dolos trabajar: hay 3 millones 300 mil menores tan sólo en el sector laboral, a pesar de que está prohibido en la Constitución. Lo anterior lo advirtió Jorge Bustamante, fundador de El Colegio de la Frontera Norte, relator especial de la Organización de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos de los Migrantes.

Tal nota periodística –de hace 4 días– de Angeles Cruz Martínez en La Jornada, se acompaña de una foto y su descripción: “Niñas de Guerrero se disponen a viajar a los campos agrícolas de Sinaloa, donde realizan largas jornadas de trabajo, lo que les impide asistir a la escuela”. La imagen en la entrevista inspira tristeza. Luego, la memoria de los estudiantes caídos el 2 de octubre de 1968 en la plaza de Tlatelolco. Estas, son razones que estimulan a continuar con la reflexión crítica: tanto la matanza de hace 40 años –que no se olvida–, como los abusos hacia los niños, siguen impunes.

Claro que por sí solo el tema de la explotación infantil es preocupante y hay que aprovechar cualquier pretexto y espacio para denunciar el abuso contra esta parte de la población de tierna edad, que en este tiempo sufren un sinfín de atrocidades. Conocer y defender los derechos de las niñas y los niños, es el corazón de la exigencia primordial de los Derechos Humanos de nuestros hijos, el futuro de nuestro país.

Cuando hablamos de los derechos de la infancia o la niñez, tanto las leyes y declaraciones como los ciudadanos -mujeres y hombres adultos-, nos referimos a esos términos de manera amplia entre el estado, la sociedad y la familia, considerando en ese período del desarrollo físico, psicológico y social a todos los menores de 18 años de edad. Y aquí entran los recién nacidos, lactantes, preescolares, estudiantes de Primaria, Secundaria y bachillerato. En vocablos más habituales, estamos hablando de la niñez y la adolescencia.

En su artículo 2, la Declaración Universal de Derechos Humanos (resolución adoptada en 1948 por la Asamblea General de la ONU) suscribe: “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”.

El alto comisionado Bustamante, de Naciones Unidas que participó en una reunión en la sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores, con representantes de 21 países, soltó que “a escala mundial existen 50 millones de refugiados y desplazados, de los cuales la mitad son niños. Más de 300 mil pequeños sirven como soldados y la mayoría de las niñas son sometidas, además, a diferentes formas de esclavitud sexual. Alrededor de 246 millones de menores -uno de cada seis– trabajan; unos 180 millones lo hacen en condiciones perjudiciales y peligrosas, por medio de redes de trata de seres humanos. Y unos 8.4 millones han sido sometidos a esclavitud, pornografía y redes de prostitución”.

En México, habría que revisar el trato a los niños y adolescentes migrantes en la frontera con EU, las vejaciones cuando son deportados y la falta de protección que tienen que soportar. Hay que ver la película El viaje de Teo, del director Walter Doehner, cinta que refleja buena parte de lo que pasa a estos niños.

Y conste que ni siquiera hemos tocado las teorías del psicoanálisis ni de la genética, que sustentan lo delicado que resulta lastimar a un humano en su más tierna edad, tan solo con los descuidos de su madre y su padre; no se diga con los desdenes posteriores en la escuela y la comunidad.

Ya de por sí padeciendo pobreza extrema, es decir, carecer de los servicios básicos. Luego, cargar de generaciones la desnutrición y otras enfermedades. Aparte, en ocasiones, los desposeídos también adquieren la condición de refugiados y/o damnificados, por conflictos políticos y/o catástrofes climáticas. Si a esto, curioso lector, le agregas la indolencia de décadas del apoyo gubernamental, entenderás el significado de la frase “estar marginados”. Y allí andan los menores en situación de supervivencia.

Avanzando hacia el resguardo social de menores, en 1959, la ONU firmó la Declaración de los Derechos del Niño, que proclamó el derecho de la infancia de todo el mundo a recibir un cuidado adecuado por parte de los padres y de la comunidad. Luego, en 1989, intentó consolidar la legislación internacional sobre derechos básicos del niño en cuanto a supervivencia, educación y protección frente a la explotación y los malos tratos.

Supuestamente la UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia), la OMS (Organización Mundial de la Salud) y ONG (organizaciones no gubernamentales) colaboran en programas de protección social y de ayuda para reducir la mortalidad infantil.

No obstante, los derechos humanos de la niñez andan por los suelos. El caso más aparatoso desde el nivel local hasta el internacional, es que trabajan, y esto está prohibido por la ley. Además, es frecuente que laboren en condiciones infrahumanas cercanas a la esclavitud.

Maltrato infantil es el uso intencionado de la fuerza física u omisión de cuidado por parte de los padres o tutores que tienen como consecuencia heridas, mutilación o incluso la muerte del niño. Aquí entra el abandono y deficiente manutención, el acoso y violencia sexual hacia niñas y adolescentes Diario Noticias de hoy por parte de agresores adultos pederastas.

Puede tratarse sólo de insultos o rechazo escolar, pero hay casos de delitos muy graves, por ejemplo, en algunas comunidades guerrerenses todavía se dan ciertos “usos y costumbres” como comprar a las menores para servicio doméstico y explotación sexual. De igual forma cuando el crimen organizado o por motivos políticos se comete persecución, secuestro o genocidio.

Hay padres violentos en las relaciones con sus hijos (disputas y desintegración familiar). Según estudios, quizá se deba a que ellos mismos sufrieron la misma represión desde sus progenitores. Los malos tratos se padecen en cualquier geografía, intolerancia entre los grupos religiosos, étnicos y raciales. Y más entre las familias de bajos recursos.

Estoy de acuerdo con la propuesta de reforma legal que planteó el especialista de la ONU, de tipificar como delito del fuero común la contratación de infantes -digo, entre otras iniciativas para enfrentar el problema. Creo que siempre será correcto hacer más conciencia entre la opinión pública acerca de esta cuestión.

La prevención tiene que ver con resolver las raíces de la pobreza, mejorar el empleo, vivienda, salud, educación, asesoría legal, democracia, y más difusión de los derechos de los niños y las responsabilidades de los papás.

Hace 3 días, el presidente de facto, Felipe Calderón, se reunió con los niños legisladores, a quienes les pidió “no ser esclavos de las drogas”, y tuvo cara para aconsejarles que cuando haya elecciones, respeten a sus adversarios políticos y procuren procesos democráticos. ¿No se mordería la lengua?, porque él hizo fraude electoral y lo reconoció, diciendo: “Gané, haiga sido, como haiga sido”. Qué poca moral ¿no?

Hoy habrá elecciones en Guerrero, se votará por alcaldes y diputados locales, ¿serán civilizadas? Por otro lado, siguen las aguas, el maíz aún está tierno, pero –entresacados–, podemos encontrar buenos elotes. ¡Sabrosos!, cocidos con hoja sobre el rescoldo o hervidos en una olla de barro. Y ¡lástima! –dice doña Andrea–, otra vez le cayó la plaga al frijol de aventurero...

Efemérides: En un día como hoy –de 1813–, el cura insurgente José María Morelos y Pavón refrenda la abolición de la esclavitud decretada por Miguel Hidalgo (1810). También –en 1910–, Francisco I. Madero suscribe el Plan de San Luis, que denuncia el fraude electoral cometido por Porfirio Díaz; desconoce su gobierno y convoca a los mexicanos a levantarse en armas el 20 de noviembre. n

salomongj@hotmail.com

 
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