Lectura política
Históricamente, el SNTE ha sido un feudo de poder de las mafias magisteriales. Eso permite entender el comportamiento, las actitudes cerradas y violentas de los maestros que lo integran. Como todo espacio de poder, abre la llave a los beneficios, los tráficos de influencias, el peculado y los nepotismos. De ahí su celoso resguardo. Protegerlo contra intrusos y advenedizos es prioridad. Cancerberos fieles de la corrupción, las inercias y los continuismos. La obnubilada visión de ir con todo en su defensa. Sacrificando incluso, la vida misma. Entonces, el maestro se transforma y metamorfosea: de inculcar los valores cívicos en el aula, termina rompiéndolos en la calle. Predicando el vandalismo y la violencia. Rehén de sus emociones y apasionamientos, renuncia también a la noble tarea de la enseñanza. El SNTE es un lastre para la necesaria, urgente y fundamental, revolución educativa. Pero, como en los partidos políticos, solamente sus integrantes no lo advierten así. La renovación en la sección 14 de dicho sindicato así lo confirma.
El trascendido que corre en pasillos del SNTE cobra sentido: a la maestra Elba Esther Gordillo le resultaba incómodo que la siguieran asociando con la violencia generada a raíz del turbulento arribo de José Natividad Calixto Díaz a la sección 14 del SNTE, la madrugada del 29 de enero de 2004. Por esa razón, maniobró en distintos frentes a fin de restarle fuerza al ex dirigente sindical: A) De entrada, aceptó a todos los aspirantes manejados recurrentemente en los medios de comunicación. La mayoría, relacionados de algún modo, con el propio Calixto Díaz. Al final de cuentas y operando con el representante del CEN del SNTE, Moisés Jiménez Sánchez, empujó a Emiliano Díaz Román, quien era el secretario de Finanzas del dirigente saliente. Lo sorpresivo del asunto es que ni siquiera estaba considerado en la lista. B) Apenas el pasado martes, Calixto Díaz barajó algunos posibles nombres de sus potenciales sucesores: Anastacio de la Sancha, Leobardo Jiménez, Carmelo Hernández, Pablo Díaz Oropeza, Eusebio Pérez Núñez, e Hilario Ruiz Estrada. Ni siquiera mencionó a Díaz Román. Y lo hizo por dos cosas: o deliberadamente quiso protegerlo en su condición de caballo negro. O fue una decisión cupular de último minuto orquestada directamente, por Elba Esther Gordillo. Esta última versión parece ser, la que cobra mayor sentido. C) El 18 Congreso Extraordinario del SNTE terminó permeado por las inconformidades y los gritos de fraude. Había legalidad en la nueva designación. Pero no consenso. Era obvio: al cerrarse el camino a los cuadros pertenecientes al primer círculo político de Calixto Díaz, las protestas se encendieron. Y existe una situación lógica en ese atípico arribo: en su calidad de administrador de las cuotas magisteriales, Emiliano Díaz Román las había aplicado eficazmente para inflar al Partido Nueva Alianza (Panal) en la entidad. Con su designación como secretario general de la sección 14 del SNTE, lo que Elba Esther Gordillo pretendió, fue darle continuidad a ese mismo estado de cosas. Es decir: que las cuotas de los trabajadores de la educación fortalezcan a su partido bonsái. D) En cierto modo, la fundadora del Panal debilitó a Calixto Díaz. Y por las pistas dejadas, su candidatura a diputado local por la vía de la representación proporcional, se tambalea. Dos hechos lo corroboran: en entrevista reciente aceptó que Gordillo lo mandará a tomar un curso a Chicago del 30 de junio al 12 de septiembre. Y luego, puso en manos de ésta última, todos sus proyectos venideros: “ella va a decidir cuál es el futuro político de Pepe Calixto”, sentenció embriagado de lealtad. La maestra terminó otra vez, imponiendo. Demostrando que mantiene intactos, los controles corporativos en el SNTE. Sigue siendo ella quien maneja los hilos. Y de paso, el destino de una educación pública sumida y golpeada por el atraso.
Muy en el fondo, la maestra Gordillo ha impuesto una regla: no dejar crecer demasiado a sus cuadros políticos. Entiende que se convierten en amenazas para ella y toda su extensa red de intereses labrados al amparo del poder magisterial. A diferencia de muchos personajes incrustados en los partidos políticos que saltan de un cargo a otro, pasando de diputados locales a presidentes municipales y viceversa; en el SNTE esa regla no vale. Ningún ex secretario general regresa a disputar la sección 14. Y los accesos a los cargos de representación popular se someten a libre albedrío de la dueña de ese sindicato. Es la encargada de dictar quién se mueve y cuándo va por el poder. Pese a que sus otrora alianzas electorales con el PRI, se midieran en términos de fracasos. Hay algunos ejemplos recientes: A) El ex dirigente de la sección 14, José Angel Bolívar Galeana, compitió por el PRI en el distrito 3 para la diputación federal, durante la elección de 2003. Perdió frente al perredista Francisco Chavarría Valdeolivar. B) En 2005 hubo renovación de ayuntamientos y diputaciones locales. Y ahí compitió también, otro de los allegados a la maestra Gordillo: el ex secretario general de la sección 14, Job Bernache Guzmán. Lo hizo por el distrito local 20 de Arcelia. Perdió también, frente al perredista Mario Arrieta Miranda. C) José Natividad Calixto Díaz sería el tercer ex secretario general del SNTE que aspira a un cargo de representación. Nada más que esta vez, la maestra Gordillo va sola a la elección. Amparada en su creación el Panal, intenta asegurar el acceso por la vía de la representación proporcional. Por eso mismo, Calixto Díaz se encuentra muy entusiasmado. Si a José Angel Bolívar y a Job Bernache no se les hizo, él podría romper esa racha de mala suerte. Su lealtad a la maestra podría garantizarle el escenario deseable para concretar sus ambiciones. Pero la renovación de la sección 14 lo hizo aparecer en franca decadencia. Parece haber caído de la gracia gordillista.
Aunque logró importantes candidaturas de unidad, el PRI no pudo evitar sus trampas de siempre: acarreo de votantes, retraso en la instalación de casillas y hasta infiltración de perredistas en su elección interna de ayer. No es un ejemplo de civilidad electoral. Revela en todo caso, que muchos eventuales triunfos de candidatos estarán signados por una sutil “imposición democrática” de los grupos caciquiles de poder. Y que el PRI estaría en la senda de reeditar sus derrotas para la elección constitucional de octubre. Ante las recurrentes crisis internas en PRD y PRI, serían los partidos pequeños o bonsái, quienes recolectarían el voto de los inconformes. Atrapado en sus vicios y secuestrado por grupos y mafias, el PRI envió muy claros sus mensajes: no tiene remedio.
Ayer se cumplieron 13 años de la matanza de Aguas Blancas. Como muchas otras, la promesa gubernamental para crear una Comisión de la Verdad, orientada a esclarecer los cruentos episodios ocurridos en Aguas Blancas y El Charco, se quedó en eso: un recurso retórico para salir al paso de las crisis políticas. Inicialmente, el mandatario estatal Zeferino Torreblanca, se reunió en los primeros días de junio del año pasado, con la dirigencia estatal del PRD, comandada en ese tiempo por Sebastián de la Rosa. Y abrió un resquicio de esperanza para las organizaciones sociales. Para las viudas y los huérfanos cuyos reclamos de justicia se han perdido en cada sexenio de gobierno estatal. Fresco estaba el caso de su hermano Alberto Torreblanca, quien fue ligado a presumibles tráficos de influencias en obras de construcción de la SEG. Todos en el PRD se entusiasmaron con la idea. Metió mucho ruido en la militancia amarilla. Algunos albergaron expectativas que se difuminaron progresivamente. Porque llegó el año electoral y las cabezas de las tribus le entraron a la disputa por los huesos. Se entendió la disposición perredista en el caso: la prioridad era entrar o permanecer cobrando en las nóminas de gobierno. La Comisión de la Verdad podía esperar un tiempo más. Los casos Aguas Blancas y El Charco, serían utilizados como instrumentos de presión política contra el gobierno estatal. Pero a su debido tiempo. Imposible hacerlo en la coyuntura electoral. Significaba atentar contra sus propios intereses. En la medida en que, el incumplimiento de su puesta en marcha, afectaría a todos los precandidatos perredistas encuerdados. Y es un factor de amplio beneficio para los actores directamente involucrados en esos deleznables episodios. Porque mientras más pasa el tiempo, la situación se torna inmejorable para ellos. Las tribus concretaron una tregua en ese sentido. Fumaron la pipa de la paz. O cedieron a la negociación. Aguas Blancas puede esperar.
Si se mira bien, la efeméride del 28 de junio resultaba incómoda para el gobierno estatal de Zeferino Torreblanca. Pese a que aceptó –en el inicio de su administración–, no venir a cortar cabezas ni a fraguar venganzas; la dedicatoria era para todo el perredismo radical que lucra políticamente con esa matanza. Hay cuando menos, dos eventos que así lo confirman: A) Tradicionalmente, el PRD realizaba sus elecciones internas para designar alcaldes y diputados locales, en el mes de julio. En 2002 por ejemplo, se hizo el 21 de ese mes. Pero con la llegada de Zeferino Torreblanca al gobierno estatal y de Sebastián de la Rosa al PRD, las cosas cambiaron. En 2005 hubo también, elección interna para presidencias municipales y diputaciones locales. Y sorpresivamente decidieron cambiar el proceso interno al último domingo de junio. En ese año ocurrió el día 26. En este 2008, la elección será hoy 29. Un día después del aniversario de Aguas Blancas. Rentable y atractiva forma de neutralizar la fecha. B) Así y en tres años de gobierno, Torreblanca ya sorteó cuatro veces la matanza de Aguas Blancas: en 2005 hubo elección interna amarilla; en junio de 2006 todo el PRD estaba entretenido en la elección presidencial; en 2007 anunció la creación de la Comisión de la Verdad y atemperó presiones; en 2008 nuevamente habrá elección interna; en 2009 se reeditarán las pugnas amarillas por la cercanía de la elección federal. Ya no habrá tiempo para escandalizar. El mandatario tendrá que urdir una coartada sobre el episodio, nada más en 2010, su último año de gobierno. La estrategia para contrarrestar las presiones políticas derivadas de Aguas Blancas, hasta hoy, le han dado resultado.
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