Llegan por tierra y aire para catear viviendas e interrogar a habitantes de la zona
Infestan militares, AFI y PIM las comunidades de Ayutla: OPIM
Buscan a encapuchados o guerrilleros; portan una lista de sospechosos de ataque en El Salto
Ayutla, 16 de abril. Dirigentes de organizaciones indígenas tlapanecas y mixtecas de este municipio denunciaron la incursión de más de 600 soldados del 48 batallón del Ejército mexicano, así como de agentes de la AFI, PFP y de PIM, en decenas de comunidades de esa región.
La justificación a esta moviliación es para encontrar a los responsables de la emboscada ocurrida en la comunidad de El Salto el pasado 31 de marzo, donde murieron cuatro policías preventivos municipales y un civil.
Entrevistado luego de un recorrido de más de 160 kilómetros por unas 30 comunidades mixteco-tlapanecas de los municipios de Ayutla y Acatepec, el dirigente de la OPIM, Cuauhtémoc Ramírez Rodríguez afirmó que apenas el sábado pasado en el cerro de El Tigre, en Barranca de Guadalupe –a unos 50 kilómetros de Ayutla– “dos helicópteros transportaron en tres viajes a cuerpos de élite del Ejército, quienes bajaron a las comunidades preguntando por los encapuchados o guerrilleros del ERPI y del EPR; desde entonces no han dejado de sobrevolar”.
El recorrido se prolongó por más de diez horas y participaron representantes de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos (Coddehum), del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan, y de la Secretaría de Derechos Humanos del PRD estatal.
Ramírez Rodríguez aseguró que el Ejército y los policías llegaron a las comunidades de El Limón, La Angostura, El Camalote, Té Cruz, Rancho Coapa, Lomotepec y Barranca de Guadalupe, así como en otras de Acatepec, donde se ha visto a paramilitares .
A su vez, Raúl Lucas Lucia, dirigente de la Organización de los Pueblos Indios Na savi (OPIN) denunció que al menos en 20 de las 28 comunidades indígenas ha habido incursión del Ejército y de las diversas corporaciones policiacas, “en La Fátima y Vista Hermosa la gente no sale de sus casas por temor a que los detengan; los soldados llevan dulces a los niños, pero luego les preguntan que si no han visto a los guerrilleros o a los narcos”.
Dijo que hace unos días “100 soldados y policías recorrieron las comunidades mixtecas, a unos les robaron su caña, y a otros los quisieron vincular con las organizaciones guerrilleras como el ERPI o el EPR, y en el peor de los casos con el narcotráfico”.
Durante el recorrido, que empezó a las 9 de la mañana del martes pasado en la comunidad de Barranca de Guadalupe, el indígena tlapaneco Orlando Manzanárez Lorenzo, miembro de la OPIM, contó que un día después de la emboscada, arribaron soldados del 48 batallón de infantería y se instalaron en un campamento con unos 14 vehículos Hummer “se fueron hasta el sábado, y la gente estaba muy asustada por la presencia de los guachos, no quisieron ir a trabajar a sus tierras o campear su ganado, si salían del pueblo les pedían su identificación y les tomaban fotografías”.
Dijo que a otros de sus vecinos “los acusaron de ser integrantes de los grupos armados o guerrilleros; sólo llegaban al pueblo a comprar tortillas, pero el jueves de esa misma semana llegaron varias camionetas con unos 80 policías de la PIM y fueron al panteón a sacar el cadáver de Alejandro Feliciano Guzmán, que fue asesinado en enero pasado, pero que era informante de los militares”.
En Barranca del Muerto, los indígenas tlapanecos Leopoldo Eugenio Rufina, José Espinosa Eugenio y Ramiro Flores, narraron que el pasado 10 de abril como a las diez de la mañana llegaron unos 20 carros de militares y policías con más de 200 personas al río Velero, donde trabajaban junto con otros dos sacando arena, y que durante más de una hora los interrogaron y les sacaron fotografías.
En La Fátima, Fernando Gallardo Catarino, recordó que el 7 de abril decenas de soldados y policías llegaron al pueblo preguntando por su tío Celestino Felipe Rufino, “venían como en cuatro camiones y vehículos de los chaparritos (Hummer), y empezaron a rodear su casa apuntando con sus rifles”.
Gallardo Catarino mencionó que el problema viene de más atrás “mi tío Celestino fue de los que esterilizaron en 1998, junto con otros 15 indígenas de Ocotlán y Ojo de Agua, y lucharon por que los indemnizaran, ese es el problema de fondo”.
Casi al terminar el recorrido, a unos 30 kilómetros de la cabecera municipal de Ayutla, en un retén instalado en San José de la Hacienda, decenas de militares y policías de la AFI, de la PIM, y estatal, revisaron durante unos 20 minutos la camioneta que transportaba a los representantes de la Coddehum, Tlachinollan, del PRD, y de los medios de comunicación, a quienes se les interrogó, y además se les tomaron fotografías, y videos.