Deforestación, falta de agua y drenaje, se suma a los males de La Providencia - La Jornada Guerrero
Usted está aquí: sábado 8 de diciembre de 2007 Sociedad Deforestación, falta de agua y drenaje, se suma a los males de La Providencia

Ni la CAPAMA ni la Secretaría de Salud han analizado el líquido que la población bebe sin clorar, denuncia un vecino

Deforestación, falta de agua y drenaje, se suma a los males de La Providencia

ROBERTO RAMIREZ BRAVO II

La tala inmoderada en cinco ejidos ubicados en la parte alta de La Providencia, que genera una explotación de unos 10 o 15 carros diarios, cada uno con ocho metros cúbicos de madera, más la ausencia de un sistema de distribución de agua potable y de drenaje, son los dos principales problemas que enfrenta esta población, según define el presidente del comisariado ejidal, Cutberto Vega Parra.

Esta población, ubicada a unos 40 kilómetros de la ciudad de Acapulco, a cuyo municipio pertenece, depende en su captación del agua de los ejidos San Miguel, Santa Rosa, San Cristóbal, Santa Bárbara y Santa Rita, conocidos como “los pueblos santos”, porque en ellos se forma el afluente del río que abastece de agua a La Providencia y a Piedra Imán.

La deforestación, explica Vega Parra, ha traído como consecuencia “que ahora hace más calor incluso en invierno” además de que hay escasez de lluvias, y el nivel del río ha descendido mucho, al grado de que entre marzo, abril y mayo casi no hay captación de agua.

La misma opinión comparten Rosalío Guzmán Dorantes, del comité de vigilancia del ejido, y Roberto Rodríguez Parra, secretario del Comité del Agua. En los tiempos de secas –que es todo el año, excepto unos cinco meses de lluvias– de los ejidos el pino, se extrae ayacahuite, pseudostrobus y pringlei, que son variaciones de pinos, de manera legal, pues las empresas contratan con los comisariados la explotación. Sin embargo, según explicó el ex diputado local Rómulo Reza Hurtado, ni la Comisión Nacional Forestal, ni la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, realizan inspecciones para determinar si se cumple con no cortar árboles en las microcuencas acuíferas, como son los arroyos, o en los terrenos inclinados, donde la caída de un árbol arrastra a varios más.

El problema de la deforestación y el del agua van de la mano, porque el primero genera escasez del líquido y contribuye a que éste sea lodoso, explicó Reza Hurtado.

Pero además, el agua que consume la población está contaminada de origen, ya que se distribuye directamente del río y en los últimos tres meses se distribuyó sin clorar porque en las lluvias el tanque de abastecimiento fue socavado al derrumbarse una pequeña loma donde está asentado.

El tanque de la comunidad, que tiene una capacidad para almacenar 15 mil litros de agua, está viejo y se azolva con facilidad, además de que por el interior está escarapelado y por fuera la estructura se ha dañado de tal modo que ahora las varillas están al descubierto. “Aquí sacamos el lodo”, afirma Roberto Rodríguez, miembro del comité del agua, mientras señala una acumulación de lodo afuera del tanque.

En el río la tierra se acumula a pesar de que existe una galería de filtrado, que es un terreno lleno de piedras bola de río, y grava, por donde se canaliza el agua para ser limpiada. Sin embargo en este caso la galería está llena de lodo y simplemente no se utiliza y el líquido se toma de manera directa del afluente.

Esta estructura requiere de la introducción de maquinaria pesada para remover la piedra que ya está azolvada, y la sustitución de 400 metros de manguera por tubería galvanizada en el tramo donde se extrae el agua del río.

Para agravar el asunto, según refiere la directora de la primaria Juan Alvarez, Carmela Ramírez Vega, en La Providencia no hay sistema de drenaje y la gente defeca al aire libre, al igual que los animales, que conviven con los humanos. En algunos casos, los establos colindan con las viviendas, como ocurre con la primaria Juan Alvarez, que atrás tiene un corral de ganado, mientras que en el arroyo, precisamente de donde se extrae el agua del consumo humano, las vacas no solamente pastan, sino que dejan sus excrementos al aire libre.

No obstante, según explica Roberto Rodríguez, ni de CAPAMA ni de la Secretaría de Salud se han hecho monitoreos para ver el estado del líquido que consumen en la localidad. Apenas esta semana que pasó, personal del municipio fue a entregarles cloro para el agua, porque antes de ahora, la estaban tomando cruda.

“Ahorita la verdad tenemos miedo hasta de un granito, porque sale y ¡puf!, se extiende”, expresa Rodríguez Peña.

 
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