Asesinan a puñaladas a familia de testigos de Jehová en un pueblo de Petatlán - La Jornada Guerrero
Usted está aquí: sábado 18 de agosto de 2007 Sociedad Asesinan a puñaladas a familia de testigos de Jehová en un pueblo de Petatlán

Los homicidas dejaron un mensaje en un espejo: “aquí estuvo La Calandria

Asesinan a puñaladas a familia de testigos de Jehová en un pueblo de Petatlán

Las víctimas, dos niños de 7 y 11 años, una adolescente de 19 y la madre de 42

NOE DOMINGUEZ (corresponsal)

En el lugar del crimen se encontró un mensaje de los homicidas, escrito en el marco de madera de un espejo. Dos agentes de la policía ministerial pidieron al padre, Manuel Arana Frías, que los acompañara para declarar sobre la muerte de su ex esposa e hijo
En el lugar del crimen se encontró un mensaje de los homicidas, escrito en el marco de madera de un espejo. Dos agentes de la policía ministerial pidieron al padre, Manuel Arana Frías, que los acompañara para declarar sobre la muerte de su ex esposa e hijo Foto: NOE DOMINGUEZ

PETATLAN, 17 DE AGOSTO. Una familia de testigos de Jehová integrada por dos niños, una adolescente y la madre fue asesinada ayer en el poblado de Palos Blancos, de este municipio por un grupo de hombres que luego del crimen dejaron un mensaje sobre el marco de madera de un espejo que decía: “aquí estuvo La Calandria”.

Las víctimas de este hecho que rompió con la tranquilidad de esta comunidad son Karina Jaimes Benítez, de 42 años, y sus hijos de 7, 11 y 19 años, todos de apellidos Arana Jaimes. Según las primeras diligencias la madre tenía más de 30 puñaladas en el cuerpo; la adolescente cuatro; el niño ocho y fue ahorcado con una cuerda, y la otra niña fue degollada además tenía cinco puñaladas en pecho y abdomen.

En la planta baja de la vivienda estaban los cadáveres de la adolescente y el menor, y en la plata alta estaban la madre y la niña. Según vecinos, el homicidio ocurrió alrededor de la 1 de la mañana, hora en que escucharon fuertes gritos que decían “mátalo, mátalo ya”, pero que no hicieron mucho caso pues creyeron que provenían de la calle; no escucharon tampoco disparos o ruidos fuertes.

Trascendió que quien descubrió los cuerpos fue el ayudante del taller mecánico Arana, propiedad de la familia y empleado de Jaime Benítez, Manuel Camacho de la Torre. En su declaración dijo que llegó como de costumbre a trabajar al negocio a las 8 de la mañana y tocó de en la casa, pero al ver que su patrona no le abría subió por la parte alta de la construcción de dos niveles y observó que había un hueco en unos de los techos de la segunda planta, al parecer de lámina de asbesto.

Indicó que dio aviso a Manuel Arana Frías, ex esposo y padre de los dos menores y la adoleceslente, quien se encontraba en su vivienda en este municipio, pues desde hace dos años que vivía separado de su familia.

A los pocos minutos vecinos y agentes policiacos de diversas corporaciones se concentraron en el lugar. En la entrada de la casa donde ocurrieron los hechos, parientes de las víctimas exigían justicia y castigo para los culpables.

El ex marido, Arana Frías, es el dueño del taller mecánico, que está junto a la casa donde ocurrieron los crímenes, y donde todos los días acudía sólo a almorzar; iba por su hijo de 11 años para trabajar en su taller del poblado de San Jeronimito, a unos dos kilómetros de Palos Blancos; por la noche regresaba para dejar al menor y tomaba camino hacia Zihuatanejo.

En su declaración, el padre de familia dijo que desconoce el móvil del crimen pues ni él ni su familia tenía problemas con nadie. “Estuve con ellos a las 12 de la noche de ayer, vine a cenar, y no sé nada”, indicó.

En el lugar, dos agentes de la policía investigadora ministerial (PIM) se le acercaron a Arana y sin más le ordenaron que los tenía que acompañar para que declarara ante la fiscalía, pero el padre se negó cuestionando el por qué si “al fin que no se hace nada, ha habido mucha violencia y mucha impunidad y no se hace nada”.

Al negarse intervino el comandante de la PIM en Zihuatanejo. Le informó que él y su ayudante, así como dos vecinos tendrían que acudir a rendir declaración para iniciar las investigaciones, pero esa noticia generó el rechazo de los pobladores y los familiares, que en esos momentos ya sumaban alrededor de 200 personas.

El jefe policiaco insistió, y agregó que además las víctimas serían llevados al Servicio Médico Forense para hacerles la necropcia, lo que molestó a los habitantes y la familia cuando Arana Frías les preguntó si iban a permitir que se los llevaran, “ya los mataron a navajazos y todavía los quieren abrir”, e impidió que fueran trasladados por los empleados.

 
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