El sombrero de Tlapehuala, entre la artesanía popular y la obra de arte - La Jornada Guerrero
Usted está aquí: lunes 2 de julio de 2007 Sociedad El sombrero de Tlapehuala, entre la artesanía popular y la obra de arte

Algunas de estas piezas elaboradas a mano se cotizan hasta en 20 mil pesos, lujo que pocos pueden pagar

El sombrero de Tlapehuala, entre la artesanía popular y la obra de arte

JESUS PINTOR ALEGRE

Para fabricar un sombrero se necesita tejer la palma durante una semana, de ahí el alto costo de esta prenda. Algunos productores exportan sus creaciones al extranjero
Para fabricar un sombrero se necesita tejer la palma durante una semana, de ahí el alto costo de esta prenda. Algunos productores exportan sus creaciones al extranjero Foto: JESUS PINTOR

tlapehuala, 2 de JUlIO. ¿Artesanía o una obra de arte? Allí se cuela en la polémica el sombrero de Tlapehuala, un artículo elaborado a mano, con meticuloso y excesivo cuidado. Todo inicia con el trenzado de la palmilla que traen de la comunidad de Vallecitos de Zaragoza (municipio de José Azueta), donde única y exclusivamente crece la planta base del sombrero internacionalmente conocido.

Entre más apretado y delgado el trenzado, más fino es el sombrero, ello, cuidando que los bordes no tengan rebabas ni lleven pelillos sueltos. El terminado pasa por un proceso que puede durar hasta un mes. El trenzado se compra por brazadas, 40 de ellas por 400 pesos. En temporada de escasez, la materia prima puede llegar a los 800 o mil pesos.

No es sólo el tejido de tres puntas, la trenza de palma merece un tratamiento especial: cortarlo y humedecerlo al rocío para ser llevado a su venta. Los sombrereros, como don Fernando Lázaro Carmelo, de 76 años, de la comunidad de Morelita han invertido toda su vida para lograr la fineza en el arte de hacer sombreros.

“Yo mero fui huérfano pues me crió mi abuelita con puro atole, pero después me casé. Esto de los sombreros lo aprendí viendo, sólo viendo, aunque no podía por hartos años, por fin mero aprendí como se hace”. Una semana con sus días y sus noches es la inversión de tiempo para lograr un sombrero fino.

Para el tejido se utiliza hilo de ixtle, “alma de maguey que traen de Acapetla- huaya, no cualquier mecate se usa, el de esa tierra es el que nosotros usamos o al menos yo”. La trenzita de unos 5 milímetros de ancho (rigurosamente de tres puntas y de palmilla de Vallecitos) se cuenta en las vueltas que da al ala y a la charolilla (planicie de la copa). 30 vueltas, 40, 50…

El tamaño del ala no debe superar sus dimensiones (unos 22.5 centímetros) y la trenzilla dar la mayor cantidad de vueltas, aquí el secreto de su valor: entre más vueltas dé la trenzilla en esos aproximados 22.5 centímetros, más fino es el tejido, que se aprieta y dificulta el trabajo del sombrero haciendo que el tiempo por las vueltas se extienda hasta los 15 días.

Los artesanos –o artistas del sombrero– dejan su obra tasada de la siguiente manera: 40 vueltas, mil pesos; 50, mil 500 pesos; 60, 2 mil 500 pesos; 70, 3 mil 500 pesos; 80, 8 mil pesos. En el mercado los precios se disparan a 5 mil, 8, 10, 15 y hasta 20 mil pesos. Arnoldo Santamaría Vergara, propietario de Sombreros Tlapehuala, es el empresario que exporta inclusive al Japón el sombrero de este municipio.

Allí en su tienda, los sombreros de detri (de máquina) tienen un costo, desde los 35 pesos.

En fecha reciente, en un concurso nacional impulsado por el Fondo Nacional de Empresas en Solidaridad (Fonaes), el sombrerero Antonio Santamaría Vergara obtuvo la segunda plaza en el certamen de rango nacional de fibras vegetales de México 2007. Allí compitieron 180 participantes provenientes de los 32 estados del país.

Tan importante es el sombrero en estas tierras que los egos se disparan y hasta los caprichos. “En una ocasión nos pidieron un sombrero de 100 vueltas, era mero un capricho de unos que venían de Estados Unidos, lo hicimos con mucha dificultad, nos rayamos la mano con la aguja y le cobramos mil 200 dólares”, abundó el sombrerero Fernando Lázaro Carmelo. Un capricho que muy pocos pueden pagar.

 
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