Arremete la Dirección de Cultura contra nueva obra de Federico Vite
La novela Fisuras en el continente literario, del escritor hidalguensse Federico Vite desató la polémica el día de su presentación, cuando el anfitrión designado por la Dirección de Cultura del ayuntamiento, Gustavo Martínez Castellanos, acusó al autor de “secuestrar” el prestigio del nobel de literatura Octavio Paz para generar un fenómeno mediático en lugar de literario.
La titular de la dependencia, Aída Espino, también arremetió contra el otro presentador, el narrador Roberto Ramírez Bravo, a quien acusó de “superficial” por haber hecho elogio del libro de Vite y por haber planteado que hay que promover, y no atacar, como los cangrejos en una cubeta, la obra de los escritores locales. “Eso es una visión pueblerina” de las presentaciones, le espetó la promotora cultural y afirmó que estos actos no tienen que ser una reunión de los amigos del autor.
La presentación se llevó a cabo en la Casona de Juárez –que administra Aída Espino– y estuvo inmersa en los conflictos que la titular de la dependencia mantiene con otros grupos literarios. El propio Federico Vite abordó el tema y cuestionó que no se haya invitado al poeta Jeremías Marquines, enemistado con Espido y Castellanos, pese a que el propio autor mismo había solicitado su presencia. Pidió además que la obra se analice por sí misma y no con un análisis a su persona, que es distinta.
La novela de Vite es una ficción en la cual un policía con pretensiones literarias quiere y no puede escribir una novela, y para hacerlo secuestra a Octavio Paz para que le ayude. El nobel mexicano lo hace, pero termina por plagiar el libro para presentarlo como suyo, aunque al final quien se lo roba definitivamente es su secretaria.
En su exposición, Ramírez Bravo elogió la amenidad de la obra e hizo referencia a la literatura guerrerense que está en crecimiento, con menciones a los poetas (Citlali Guerrero, Jesús Bartolo), a los cuentistas (Judith Solís, Angel Carlos Sánchez y el propio Vite), para llegar a la etapa de la novela, lo que al parecer motivó el enojo de Espino, dado su pleito con Citlali Guerrero.
Luego, Martínez Castellanos abordó la obra. Criticó la expresión “emepé” utilizada en la novela para nombrar al Ministerio Público, cuestionó metáforas y figuras descriptivas, pero donde consideró un extremo fue en la mención a Octavio Paz. La obra de Vite, dijo, compromete a sus mentores y a la institución que la financió, y parafraseando una parte de la propia novela, le pregunta a Vite qué mafia le llevó a secuestrar el prestigio del maestro para crear un fenómeno mediático más que literario. El propio Vite relató que casualmente, la directora de Cultura le había hecho un día antes el mismo comentario, que había usado a Octavio Paz para vender. “Pero ni siquiera tengo libros....”, objetó.
Las críticas de los organizadores del acto –y anfitriones, pues la casona de Juárez la administra la Dirección de Cultura– no mermaron el ánimo del público. “Venimos a verte a ti y a conocer tu novela”, le dijo a Vite el actor Gabriel Brito.
En su momento, Ramírez Bravo replicó a Castellanos que el Octavio Paz de la novela es sólo personaje de una obra de ficción, y que no entender lo que se dice, no implica que por eso sea una mala obra.
Otras personas del público avalaron la audacia del autor e incluso hubo quien expresó su desacuerdo con lo planteado por Castellanos, pero afirmó que esas críticas le harían poner más detalle en la lectura de la novela.
Martínez Castellanos, a lo último, sólo explicó que quería hacer un análisis real del texto porque “hice un juramento” al concluir sus estudios.