El sentido metafísico de la máscara - La Jornada Guerrero
Usted está aquí: sábado 10 de febrero de 2007 Sociedad El sentido metafísico de la máscara

Resulta paradójico que en Guerrero, estado de gran tradición y producción de esta artesanía, no exista un museo temático

El sentido metafísico de la máscara

EDGAR PEREZ PINEDA

Niño con máscara de diablo durante la celebración en honor a la virgen de Juquila, en diciembre de 2006, en el centro de Acapulco
Niño con máscara de diablo durante la celebración en honor a la virgen de Juquila, en diciembre de 2006, en el centro de Acapulco Foto: J. GUADALUPE PEREZ

La imposición del cristianismo a las culturas prehispánicas transformó el sentido de las máscaras. En la época moderna la máscara sugiere el ocultamiento de la verdad tras una apariencia ficticia, mientras en la cultura prehispánica significaba una relación directa con su filosofía y su cosmovisión. Era importante porque representaba un contacto directo con los dioses.

El desarrollo de las culturas prehispánicas, comenta el arqueólogo Cuauhtémoc Reyes, partió de la religión. Forzosamente debían tener personas que hicieran contacto con el otro mundo para traer nuevas, decir el momento correcto para cosechar o simplemente estar en contacto con los dioses. Esto se realizaba a través de transformaciones físicas que involucraban el uso de máscaras. Tal responsabilidad, tan importante para la cohesión social de esos tiempos, recaía en los sacerdotes o chamanes. “Entonces, tiene mucho que ver el sentido de la transformación de la personalidad de un hombre físico o mortal para retomar algunas de las cualidades de la deidad y poderse comunicarse con esta”, y la máscara era uno de esos medios o formas de asumir o comunicarse con los dioses, además de la ingestión de algún sicotrópico para conseguir el trance.

Por supuesto, las máscaras tienen un valor artístico, pero acota el investigador del INAH, su importancia para aquellas sociedades residía en ser símbolos de una actitud humana que no se ha perdido, que es la aspiración a esa unidad, al menos cercanía, con lo divino. Dicho de otro modo, las máscaras prehispánicas son antecedentes de las creencias, la fe y la actitud religiosa de hoy.

La misa católica busca la relación con el Dios único, en lugar de máscaras los sacerdotes se invisten con sotanas blancas, color que representa la pureza del corazón, así como sexual, mental y física. También tienen ese fin actos como la consagración, la comunión y la preparación de objetos como el agua bendita o el incienso. Todo tiene la intención, así como las máscaras en los rituales prehispánicos, de “asumir las características metafísicas de la deidad adorada”.

La connotación negativa actual de las máscaras viene, opina Cuauhtémoc Reyes, del postulado católico “que asume que la persona debe ser como es, sin ocultarse”. Esto remite al festejo del Carnaval o, según el latín, “carnestolendas”, periodo otorgado por la Iglesia para la diversión y el relajamiento de la disciplina, previo a la rigurosa Semana Santa, tiempo de reflexión y arrepentimiento. “Recordemos que ahora la religión católica ya no es tan exigente con sus devotos, pero en la época colonial y medieval era muy estricta”.

El carnaval era un tiempo que servía para liberar las represiones, en el que las máscaras aportaban el anonimato para el libertinaje y las correrías. “Permitían que cualquier persona adoptara una posición distinta a su normalidad social. Por ejemplo: en los carnavales aún pervive aquello del rey feo, donde se corona a un feo o un pobre para que pase un día diferente a los que pasa toda su vida”.

Las máscaras no pierden su papel de asumir la otredad (aunque en este caso no se trata de lo divino). “Ese ha sido el camino de la máscara como recurso ritual a la máscara como connotación negativa”, señala.

Dada la importancia de la máscara en nuestra cultura pasada y presente, resulta paradójico que en Guerrero, el estado de mayor tradición y producción de máscaras después de Michoacán, no exista un museo temático.

En Acapulco lo más cercano es la Casa de la Máscara, esfuerzo de particulares por ofrecer a la gente un acercamiento al tema, cuando 70 por ciento de la museografía del Museo Nacional de la Máscara, en San Luis Potosí, está formado por máscaras de la tradición prehispánica de Guerrero. Acaso sea pertinente mencionar el “desdén de las autoridades por la riqueza cultural de Guerrero”, afirmó Reyes.

 
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